No suelo escribir sobre fútbol en este blog. Pero esto me superó. Los capitanes de un barco que se hunde, que vienen de fracaso en fracaso, que desde hace meses no juegan a nada, que se aburrieron de perder partidos clave, tuvieron el inmenso tupé de agredir en público a un botija que les ha sacado las castañas del fuego más de una vez, al único que ha estado a la altura de las circunstancias.
Y todo por un gesto de deportividad.
Qué (falta de) vergüenza.
Después de que, preocupado por el estado de un rival, Leonel Jaime tuviera un gesto de deportividad encomiable, terminó afligido por la presión de la tribuna y de sus compañeros. ¿El argentino fue un caballero, o se equivocó por la posición de ataque en que se encontraba Peñarol? https://t.co/9sgjxTHjoH
— Tenfieldoficial (@tenfieldoficial) October 24, 2026
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