26.9.13

Más sobre Soros y la marihuana

Hace unos meses escribí en este blog una nota señalando que George Soros, multimillonario y curiosa mezcla de especulador financiero y filántropo, estaba solventando la campaña en televisión a favor de la ley de habilitación del mercado de la marihuana.
Mi nota denunciaba la entrada en secreto de Soros a la arena del debate político en Uruguay, en una operación rodeada de un curioso silencio.
Luego me permití dudar de hasta qué punto la inversión de Soros podía ser interesada o desinteresada.
Recordé que es inversionista de Monsanto, la multinacional que patentó la soja transgénica y el glifosato. Recordé que en Uruguay habíamos comenzado discutiendo una ley para que los que fuman marihuana pudieran plantar en su casa y terminamos en lo que ahora Soros y el presidente Mujica coincidieron en llamar un experimento, una prueba mundial de laboratorio.
Pero no afirmé nada más al respecto porque no tengo pruebas de otra cosa. Solo hice dos afirmaciones, que son ciertas:
a) Soros financió la campaña televisiva a favor de la marihuana en Uruguay.
b) Soros es accionista de Monsanto.

Algunas cosas que ocurrieron en los últimos días me obligan a volver sobre este tema y a hacer algunas puntualizaciones.
El diputado Sebastián Sabini, uno de los primeros en trabajar en este tema, realizando esfuerzos que conozco, dijo en Twitter estar indignado porque yo habría "asegurado" que los redactores de la ley fueron "presionados".








La verdad es que yo no dije ni una cosa ni la otra. No lo dije en aquella nota, ni en las redes sociales, ni siquiera en privado.
No puedo hacerme cargo de lo que digan otros, en un país donde TODO se usa partidariamente.
Además, hoy Monsanto negó, en un comunicado que divulgó El País, estar interesada en cualquier cosa referida a la marihuana en Uruguay y también negó estar buscando patentar una marihuana transgénica.
Esa era una de las preguntas que yo me hacía en aquel artículo y ahora hay una respuesta oficial de esta empresa.
Más allá de estas dos puntualizaciones, desde aquella anterior publicación, nuevas informaciones han aparecido sobre este tema, algunas en la prensa y otras divulgadas en las redes sociales por Gerardo Ruiz. Las comparto porque las considero de interés.

a) Soros, ha través de la fundación Open Society, también apoyó con su dinero las campañas televisivas que se hicieron en los estados norteamericanos de Washington y Colorado para despenalizar allí el consumo de marihuana. Lo dijeron Hannah Hetzer, coordinadora de la Drug Policy Alliance, y John Walsh, de la organización estadounidense WOLA, en esta entrevista con Emiliano Cotelo en radio El Espectador. Dijo Hetzer: "Cualquier iniciativa popular necesita una campaña de opinión pública para arrancar, y en los Estados Unidos estas campañas cuentan con el apoyo de organismos como la DPA y la Open Society Foundations".

b) Los voceros de Regulación Responsable, por ejemplo en este debate en Canal 12, han sostenido que simplemente le pidieron un dinero a Open Society para financiar su campaña en televisión y que no hubo otro nexo con la fundación de Soros.
Sin embargo, la influencia de la gente de Soros en Uruguay comenzó antes de la campaña televisiva. En febrero de 2013 Hetzer y otros expertos de la Open Society Foundations, la Drug Policy Alliance entre otras organizaciones estadounidenses, dieron un taller en Montevideo organizado por la Junta Nacional de Drogas, sobre "comunicación estratégica sobre legalización de marihuana". Aquí hay más detalles, en la página de Presidencia. Los gastos de los visitantes fueron pagados por la Presidencia: http://archivo.presidencia.gub.uy/sci/resoluciones/2013/02/presidencia_189.pdf
Hetzer ya había estado en Uruguay en setiembre de 2012, con pasajes y gastos también a cargo de Presidencia: http://archivo.presidencia.gub.uy/sci/resoluciones/2012/10/presidencia_1959.pdf

c) Entre quienes vinieron a Uruguay en febrero estuvo Dan Kully, especialista estadounidense en comunicación política. Kully hizo la campaña televisiva en favor de legalizar la marihuana en el estado de Washington. Los avisos son muy parecidos en su esquema y en sus textos a los emitidos en Uruguay por Regulación Responsable. En Washington decían que era una cuestión de "sentido común". Acá "tiene sentido para Uruguay". Aquí pueden ver los avisos emitidos en Washington y confirmar o no las semejanzas.

d) Un detalle curioso: cuando en julio la Cámara de Diputados aprobó la ley de la marihuana, en el Facebook de Hannah Hetzer se la felicitaba por "un trabajo bien hecho" y por "estar haciendo historia".





































f) Más allá de su participación o no en Monsanto, Soros está presente en la producción agrícola de Uruguay a través de la compañía Adecoagro, dedicada a la soja, entre otros cultivos, y la ganadería, también en Argentina y Brasil: 

Cómo se atan todos estos datos, no lo sé.
¿Tienen alguna relación? Tampoco sé.
El diputado Sabini y cualquiera que quiera realizar alguna precisión o corrección puede contar con este espacio.

el.informante.blog@gmail.com

8.9.13

La prensa uruguaya y Vitette

Un periodista del suplemento Sábado Show del diario El País consultó mi opinión respecto a toda la atención mediática que ha tenido desde su llegada a Uruguay el exconvicto Luis Vitette. La pregunta incluía mi parecer sobre la entrevista exclusiva del expresidiario con el periodista Omar Gutiérrez.
Respondí lo siguiente:


arAntonio Ladra, Ignacio Álvarez, Leonardo Haberkorn y Gerardo Sotelo opinan sobre Luis Vitette.En Uruguay se justifica a los delincuentes. El otro día, ante el asesinato de un taximetrista, el Sindicato del Taxi dijo que el asesinato “no es otra cosa que la más pura consecuencia de décadas de descomposición del tejido social". Es decir, no hay culpa de los asesinos. Sí de las injusticias sociales. Mucha gente comparte esos razonamientos. Con ese panorama no me extrañó que decenas de periodistas fueran a recibir a Vitette al aeropuerto como si fuera una estrella de rock. Vitette ni siquiera puede ser presentado como esos ladrones de guante blanco cuyo talento impide que los atrapen. Él estuvo muchos años preso. El "robo del siglo" no fue su primer delito. Según escribió en Twitter el periodista Antonio Ladra, antes robó una estación de servicio en San José, donde mató al sereno. Le pasó cuatro veces por arriba con una camioneta. Luego escapó para Argentina en una salida transitoria de la cárcel. Lindo nene para ir a recibir al aeropuerto. La entrevista de Omar es un capítulo aparte. Presentó a este señor diciendo que lo conoce desde chiquito, que quería mucho a su padre. "Yo te quiero mucho", le dijo luego. La charla duró casi media hora, pero sobre lo que pasó en San José hubo pocas preguntas. La palabra asesinato no se dijo nunca. Homicidio, asesino, homicida, tampoco. "Eso es embromado", dijo Omar. "Murió alguien", agregó en otro momento, como si alguien hubiera tenido un infarto. Vitette eludió responder sobre ese crimen y el periodista no repreguntó. Solo al final Omar volvió sobre ese tema y le sugirió que fuera a hablar con la familia "del que mataste". Vitette dijo que hacer eso sería faltar el respeto (¿?) y también que no le da el coraje. Aclaró que sí le da el coraje para "acostarse con dos señoritas". Luego le preguntó a Omar: "¿Y si te digo que yo no fui"? Omar respondió: "Capaz que no fuiste".
Hace unos meses yo estuve en ese mismo sillón, junto a Luciano Álvarez. Omar nos entrevistó sobre Relato Oculto, el libro que hicimos sobre Víctor Hugo Morales. Omar comenzó el diálogo advirtiéndonos que Víctor Hugo es su amigo (como Vitette; Omar tiene muchos amigos). A partir de allí nos sometió a un interrogatorio cuasi policial, obsesionado con encontrar un motivo turbio que justificara nuestro libro, como si fuera delito contar cosas verdaderas y documentadas sobre la vida pública de un personaje público.
Lo que nos pasó a Luciano y a mí es una anécdota. La entrevista light a Vitette, un delincuente que alardea de la cantidad de idiotas que lo siguen en Twitter, me parece algo un poco más grave. Yo le diría a Omar que deje de hacer periodismo sobre sus amigos. Va a lograr ser más ecuánime.

Aquí se puede leer el artículo publicado en El País. También opinan los colegas Antonio Ladra, Ignacio Álvarez y Gerardo Sotelo.

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