Uruguay es un país sin nombre. “República Oriental del Uruguay” significa que es la república al oriente del río Uruguay. Es por tanto la descripción de su ubicación geográfica y no un nombre en sí. Algo así como si Perú se llamara “República al norte de Chile”.
Esta ausencia nace de la Convención Preliminar de Paz, que decretó la independencia de la Provincia Oriental en 1828 pero olvidó bautizarla.
El asunto se consideró en 1829, cuando se discutió la primera Constitución.
Uno de los constituyentes, Manuel Errázquin, propuso llamar al país “Estado de Solís”. La idea se descartó porque no se vio conveniente bautizarlo con el nombre de una persona.
Luego ganó empuje el nombre de Estado de Montevideo. Pero el constituyente Lázaro Gadea hizo ver que esa denominación aludía solo a una parte del país y que eso molestaría a los habitantes de otros parajes. Gadea propuso el nombre de Estado Oriental.
José Ellauri le respondió que Provincia Oriental había estado bien, porque era la más oriental de las Provincias Unidas. Pero si ya no se pertenecía a esa unión, el nombre carecía de sentido. No se podía ser “oriental” de la nada.
Gadea replicó que bien podía llamarse al país Estado Oriental del Caudaloso Plata, o Estado Oriental del Uruguay.
El constituyente Domingo Costa le hizo ver a Gadea que era una “monstruosidad” sostener que el país estaba al oriente del Río de la Plata y le advirtió que toda Europa se mofaría si cometían tal error geográfico: el territorio nacional estaba, explicó, al norte del Plata. El país podía llamarse, en todo caso, Estado Septentrional del Caudaloso Plata.
Gadea tomó nota y apostó todas sus fichas a Estado Oriental del Uruguay.
Alguien propuso también el nombre de Estado Nord Argentino, como si más bien fuéramos Bolivia.
Finalmente se sometieron tres nombres a consideración de los constituyentes: Estado de Montevideo, Estado Nord Argentino y Estado Oriental del Uruguay.
Ganó este último. Cuando se sancionó la Constitución de 1830, fue nuestro primer nombre.
El gentilicio continuó siendo “orientales”, como antes de la independencia. La palabra “uruguayo” comenzó a usarse recién medio siglo después. El primero en emplearla, dijo el historiador Carlos Demasi, fue un poeta que no encontraba una rima para la palabra “rayo”.
Artículo de Leonardo Haberkorn, recuadro de un informe sobre el Bicentenario.
Publicado en la revista Construcción, de la Cámara de la Construcción del Uruguay. Edición noviembre-diciembre 2011 / enero 2012
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Con el mismo criterio, los Estados Unidos de América serían también un país sin nombre.
ResponderSuprimirEl nombre existe y perfectamente válido!
SuprimirCreo que el título del artículo busca despertar curiosidad (recurso muy habitual) más que afirmar que Uruguay no tiene nombre...
dice 1930 en lugar de 1830 no?
ResponderSuprimirCorregido, gracias.
ResponderSuprimiry... en unos cuantos sentidos ese país no tiene nombre
ResponderSuprimirque poca imaginación tuvieron los constituyentes.., se ve que en esa época no habían agencias de marketing :D
ResponderSuprimirRepública Cisplatina hubiese estado bien, si no fuese que recuerda a la provincia cisplatina que supimos ser, bajo tutela del imperio luso-brasileño...
en vez de "uruguayos" u "orientales" seríamos "cisplatinos", al menos no nos confundirían con los paraguayos, y el nombre sería fácil de pronunciar