Los cinco ejecutados habían sido traídos de Buenos Aires en el llamado "vuelo 0". Junto con ellos, las fuerzas de seguridad trajeron a Julio Abreu, un uruguayo que también vivía en la capital porteña, pero no tenía relación alguna con la guerrilla. Lo habían secuestrado por error. Finalmente no lo ejecutaron, pero en los días en que lo mantuvieron cautivo conoció de cerca como operaba el aparato represivo militar.
Para escribir una nota que le diera contexto a las fotos estremecedoras que había recibido y pensaba publicar, llamé a Abreu. Su testimonio -ante el cual es imposible permanecer indiferente- es clave en una de las 29 historias que componen el libro Pacto de Silencio.
El 5 de abril Abreu falleció en Montevideo. QEPD.

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