Tengo una especialidad: los nombres raros de los uruguayos. En la revista Tres hice varios artículos y uno de ellos forma parte del libro Historias uruguayas. Luego publiqué otro para el suplemento Radar del diario argentino Página 12, que se puede leer en este blog. Y, más recientemente, la revista peruana Etiqueta Negra me encargó una crónica sobre los uruguayos que se llaman Hitler, que también integra el libro Crónicas de sangre, sudor y lágrimas.
Supongo que es por eso que, desde hace años, amigos y también desconocidos me envían recortes, fotos, fotocopias y direcciones de internet que en forma invariable siempre contienen un nuevo nombre disparatado de algún compatriota.
Con el tiempo, esto se ha transformado en algo parecido a una obsesión. Tengo dos enormes carpetas llenas de documentos que atestiguan la existencia de los más improbables orientales. Hay recortes de prensa, fotos de cédulas, fotocopias de partidas de nacimiento, avisos judiciales, fúnebres y listas de goleadores de baby fútbol.
La tarea nunca se agota. Hace dos días Marcel me pasó un link que demuestra la existencia de un compatriota contemporáneo bautizado de forma por demás original.
Lo admito: éste, Uruguaysito, me faltaba:
El artículo sobre nombres raros uruguayos publicado en Página 12 puede leerse aquí

