5.4.12

Fernández Huidobro y la larga mesa del perdón

La voz que se arrastra, aguardentosa y cascada. La filosa ironía. El insulto. Antes el show podía ocurrir en una mateada del MLN. Ahora fue en una nada revolucionaria comilona de la Asociación de Dirigentes de Marketing. La claque siempre festeja.
Eleuterio Fernández Huidobro, ex tupamaro, ministro, MLN
Fernández Huidobro, ministro de Defensa. Foto: Presidencia.
El asunto, sin embargo, es serio. O debería.
Fernández Huidobro, ministro de Defensa Nacional, dijo:

“A mí me invitaron muchas veces a que me sentara en una mesa junto con los militares para que los dos pidiéramos perdón. Y yo dije no: ‘la mesa tiene que ser muy grande’. Una silla tiene que ser para mí, para el MLN, pongámosle; otra silla para los militares, pero tiene que estar el embajador de los Estados Unidos. El embajador ruso tiene que estar. Los directores del diario El País que incitaron el golpe de estado tienen que estar. Los grandes medios de prensa tienen que estar, las grandes gremiales, los partidos tradicionales, muchos de cuyos afiliados fueron golpistas, como Bordaberry, por ejemplo tienen que estar. Porque aquí la cuestión de que se sienten dos no más es una estafa a la población y a la juventud. Es contar la historia del país equivocadamente. Acá para venir a sentarnos en la mesa del perdón – el pedir y el del dar – es una mesa grande, ¿eh?”.
Una mesa grande donde todos pidan perdón. Me recuerda la idea lanzada por el ex tupamaro Enrique Rodríguez Larreta, en Historias tupamaras.
Rodríguez Larreta, que hoy es académico en Brasil, no quería que todos pidieran perdón, sino que todos dijeran la verdad. Sostuvo que lo ideal sería dejar de hablar de lo ocurrido en los años  de violencia política y en la dictadura. Y agregó:
“Para satisfacer la curiosidad previamente se realizaría un ritual público durante tres días. En el estadio Centenario, la plaza pública históricamente más representativa del país, se reunirían los cien protagonistas de toda esa época, coroneles, generales, líderes guerrilleros, senadores y diputados que permanecieron en el país, directores de periódicos, etc. Se colocarían en ese escenario tablas sencillas de pino formando un gran rectángulo, todos sentados alrededor, sin papeles para anotar. Solo la voz. Y unas cámaras de televisión en cadena nacional abiertas durante los días de la declaración. Solo una regla en ese juego: no interrumpir la declaración de nadie. Las grandes justificaciones están prohibidas, ni defensa de la democracia, ni igualdad para todos, ni defensa de la nación. Solo se habla de lo que concretamente se hizo. Sí, yo apreté el gatillo en una ejecución y después de realizarla estuve comiendo empanadas y tomando vino con unos amigos. Me sentí muy bien después y tuve una magnifica noche de sexo con mi compañera. Yo mandé torturar dieciocho personas y torturé directamente cuatro. Yo estuve en Buenos Aires secuestrando gente y colaboré en la desaparición de tantas personas. Yo fui senador y me fui a casa cuando cerraron el Parlamento y dejé que los militares hiciesen tal o cual cosa. Yo dirigí un periódico, elogié el gobierno de turno y nunca publiqué ninguna noticia de denuncia de lo que estaba pasando porque tenía miedo, porque no me convenía, porque no quería que nadie me fuese a golpear la puerta de noche en mi piso de Pocitos. Las cámaras irán directamente a los rostros durante las declaraciones y luego se haría silencio solemne durante media hora. Después, independientemente del delito declarado, todos irán para su casa. Incluso los que confesaron haber torturado y matado y sinceramente reconocieron que sintieron un placer omnipotente cuando lo estaban haciendo; y también los que admitieron sentirse poderosos con un arma en la mano y los que confesaron haber dirigido medios de prensa que ocultaron información conscientemente. Todos para casa, ninguno a la cárcel. Los que hoy están en la política a hacer leyes y proponer medidas de gobierno, los que están jubilados y tienen nietos a cuidarlos, los que siguen de acuerdo con la lucha armada a la clandestinidad para organizarla. Todos para casa, ninguno preso. Que se termine, por lo menos en este momento histórico, el ciclo infernal de las víctimas y de los victimarios.  
Pero eso no va a suceder. Es simplemente el argumento de un film surrealista dirigido por Luis Buñuel. No vivimos en la ciudad de Dios. Somos seres humanos y no nos vamos a quitar el placer de acusar a alguien o de mentir ante las cámaras de televisión aunque sea en un lugar tan sagrado como el estadio Centenario”.
Eso no va a suceder, tiene razón Rodríguez Larreta. La verdad es tan solo un eslogan. Es más fácil buscar el aplauso de la hinchada que sincerarse a fondo.
Sin embargo,  Fernández Huidobro acierta en algo: del mismo modo en que lo sugirió Rodríguez Larreta, no solo los militares y los tupamaros están debiendo un sinceramiento sobre su actuación antes y durante la dictadura.
Debería ser asumido: hay muchos mea culpa pendientes. Por supuesto, las grandes potencias usaron a los pueblos de medio planeta como peones de su ajedrez bélico. Pero también hay responsabilidades domésticas de las que poco se hablan.
Los partidos tradicionales, por ejemplo, que minaron gota a gota la democracia con el clientelismo y el uso del Estado como si fuera un feudo propio (una lección todavía hoy no aprendida del todo, tampoco por el Frente Amplio). En Milicos y tupas se cuentan algunas historias que son ilustrativas: por ejemplo, como el senador colorado Luis Tróccoli llevaba a oficiales y soldados a trabajar gratis para levantar el estadio de Cerro, ayudando a generar un descontento en los cuarteles que luego se pagaría caro.
Como acaba de reclamar el diputado Fernando Amado, debería existir además una autocrítica de los partidos tradicionales por sus dirigentes que asumieron cargos jerárquicos en la dictadura: intendentes, ministros, consejeros de Estado. Fueron los menos, está claro. Pero hay algunos nombres importantes en la lista: Juan Chiruchi, Walter Belvisi, Pablo Millor, por ejemplo. Es cierto que la ciudadanía luego los votó o aún los vota. Pero eso no quita que deberían hacer su mea culpa, lo mismo que sus partidos que nunca los penalizaron por participar de una dictadura que fue cívico-militar.
Amado agregó: “Es un dato histórico que quien dio el golpe de 1973 fue el candidato del Partido Colorado (Juan María Bordaberry). Negarlo sería como tapar el sol con un dedo”.

Fernández Huidobro también aludió al papel de los medios de prensa en la dictadura. La prensa grande, o buena parte de ella, practicó con demasiada comodidad el oficialismo más absoluto. En Chile, por citar un caso cercano, una de las más prestigiosas periodistas de El Mercurio en aquellos años ya hizo su propia autocrítica. Aquí nadie. Como si no hubiera pasado nada.
Por supuesto que no existían muchas posibilidades de eludir los controles militares durante la dictadura. Pero siempre había un resquicio donde filtrar algún disimulado mensaje entrelíneas, una posibilidad al menos de trazar paralelismos con la información internacional, el arte o los hechos históricos.
José Batlle y Ordóñez, Uruguay, El Día, dictadura
La foto de Batlle que aparecía
en la página editorial de El Día
La foto de un desafiante Pepe Batlle que, por poner un ejemplo, cada jornada publicaba El Día era un silencioso recordatorio de que la política existía, que no podía borrársela para siempre, que algún día volvería. Era poco, pero era algo.
Otros medios, en cambio, renunciaron a cualquier mínimo enfoque que no fuera el que bajaba de casa de Gobierno. Las coberturas que en 1976 informaban que los cadáveres que aparecían en las costas uruguayas eran "asiáticos" fallecidos debido a peleas ocurridas en barcos coreanos deberían figurar en los anales de la peor historia del periodismo mundial. En ese 1976 Amnistía Internacional lanzó una campaña contra la tortura en Uruguay. En El País alguien escribió: "La Unión Soviética es, obviamente, la gran beneficiaria de las actividades de Amnistía Internacional". 
Ya va siendo hora que se hable con sinceridad de estos asuntos. El silencio solo alienta la desmemoria y la confusión. Hay periodistas que, en los escasos márgenes disponibles en aquellos años, hicieron honor a la profesión y hoy nadie les reconoce el esfuerzo y el coraje. En cambio otros que no hicieron nada hoy agitan patente de valientes e históricos progresistas.
¿Alguien recuerda hoy como el semanario Jaque, que dirigía Manuel Flores Silva, todavía bajo la presidencia del Goyo Álvarez logró aclarar la muerte por torturas de Vladimir Roslik? Nadie. Los dos periodistas que lo lograron, Alejandro Bluth y Juan Miguel Petit, están desde hace años alejados de los grandes medios.

Así que lo de la mesa larga no es mala idea. Fernández Huidobro incluso olvidó varios nombres en la lista de invitados: el Partido Comunista y otros de izquierda, los sindicatos de la CNT, los que apostaban al “cuanto peor, mejor”, entre ellos muchos intelectuales, escritores y artistas: ellos también cumplieron un rol en la aceleración de Uruguay hacia el abismo.
Sin embargo, Fernández Huidobro hace trampa. Omite decir algo importante. Los culpables fueron muchos, sí, pero sus responsabilidades no son todas iguales: los errores no son todos equiparables, la deuda con la sociedad no es idéntica en todos los casos. En la larga mesa del perdón, hay actores más importantes que otros, figuras estelares, protagonistas cuyo nombre brilla en esa marquesina triste de un pasado que todavía hoy nos condena. Y los líderes del MLN, Fernández Huidobro que fue uno de sus fundadores haría bien en asumirlo, tienen una de las deudas mayores. Detrás de quienes practicaron el terrorismo de Estado, la suya es una de las facturas más altas.
El MLN se debe un sinceramiento a fondo, un mea culpa, por haber iniciado en 1963 una guerra contra una democracia que era imperfecta sí, como todas, pero aún así era una de las mejores del continente y tenía abiertos todos los caminos para mejorarla por los votos y no por la sangre derramada.
Hasta el Che Guevara se los dijo y los líderes tupamaros no quisieron oírlo.
Los líderes del MLN deben asumir que erraron en todos sus análisis políticos, que sus cálculos fueron todos equivocados, que nada salió como aseguraban, y que en el camino se perdieron muchas cosas, incluyendo la vida de decenas de personas inocentes, muchas de ellas muertas o asesinadas por su propia organización.
Los jefes tupamaros, junto al infame y tenebroso Escuadrón de la Muerte, reinstauraron la pena de muerte en Uruguay, un castigo ominoso que los orientales, por convicción y por humanismo, habían eliminado.
Hay, además, un mea culpa adicional que los líderes del MLN nunca han asumido, y deberían.
Ellos, basándose en cálculos políticos equivocados, reclutaron gente para una guerra. Arrastraron a miles de jóvenes, muchos de ellos menores de edad, a una violenta confrontación que les pintaron como inevitable y de victoria segura. Los pusieron a fabricar bombas y los hicieron salir a robar, a secuestrar y a matar porque eso ayudaría a crear un mundo mejor. Pero los llevaron a la cárcel, a la tortura, a la muerte, y no consiguieron nada de lo que les habían prometido. Nunca oí que ningún líder tupamaro hacerse cargo de las personas a las que comandaron hacia el desastre.
El ex tupamaro Luis Nieto, ex comandante de una columna del MLN, lo dijo mejor que yo en Historias tupamaras:
"El MLN fue un ejército, un ejército insurgente, con gente rentada y con acciones militares. Pero la organización en ningún momento licenció a sus soldados, ni recogió a los que sufrieron. Ninguno de ellos le agradeció a la tropa el esfuerzo propio y el de sus familias, a sus deudos, a todos los que entregaron entera su juventud. Es como si no hubiera pasado nada. Los dirigentes no dan señales de sentir la responsabilidad de haber reclutado gente para llevarla a la guerra”.
Fernández Huidobro dijo en su alocución de ADM que no pide perdón porque hacerlo es muy fácil.
“Lo que es difícil es perdonar. No todos están dispuestos a perdonar. A mí me piden que pida perdón, pero me anuncian que no me van a perdonar; es medio de imbécil eso ¿no? Vos pedime perdón que yo no te voy a perdonar, y bueno... ¡andá a la puta que te parió!”.
Universidad de la República, democracia, dictadura, historia reciente
La dictadura según la Universidad de la República
comenzó en 1968: cuando la mentira es la verdad. 
No se pide perdón así. Disculparse es un acto íntimo que se decide a solas con la conciencia. No importa lo que piensan los otros. No se sacan cuentas. Se pide perdón cuando uno se hace responsable por sus actos y cuando se siente verdadero arrepentimiento por sus consecuencias.
Como varios dirigentes colorados que salieron a castigar la osadía del diputado Amado de reclamar una autocrítica de su partido, al parecer Fernández Huidobro no cumple con ninguna de las dos premisas. No es raro: acá nadie se arrepiente de nada. Ni los que desaparecieron gente, ni los que secuestraron niños, ni los que ejecutaron inocentes. Es de temer. Si las circunstancias volvieran a repetirse, uno podría jurar que muchos volverían a hacer exactamente lo mismo.
Ya que nadie quiere pedir perdón, todos podrían comenzar por lo menos a sincerarse. Fernández Huidobro también. “Dejar de contar la historia del país equivocadamente”, para usar sus propias palabras.
Sería un avance.

35 comentarios:

  1. Como siempre, excelente.
    Estas notas me dejan la convicción de que hay quienes se animan a contar la verdad y no les tiembla el pulso al escribirlas y convertirse en una piedra en el zapato de quienes la siguen callando aún hoy.

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  2. Estos testimonios son los que deberían aparecer en los libros de educación en vez de los burdos recortes de "la republica". Muy bueno Leonardo!!

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  3. Respecto a la foto, creo que es tan inexacto hablar de " dictadura en 1968-1985" como hablar de "democracia en 1968-1973". No voy a extenderme argumentando porque creo que el dueño del blog y los que somos habitualmente sus lectores, los conocemos de sobra.

    Si no queremos llamarlo dictadura para no equipararlo 100% con lo que vino después, llamémosle "demodura", "dictacracia", "pre-dictadura" o "democracia renga", pero "democracia", así, a secas, me parece que le queda demasiado grande a esa época de nuestra "institucionalidad".

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    1. Muy bueno el articulo, Leo. Muy buena la aclaración de Salva.

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    2. Muy buena la aclaración. Completamente de acuerdo. Es más, si me apuran, estoy mas de acuerdo con llamarla dictadura que democracia....

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  4. muy buen articulo.Ojala se llegara a poder poner un punto final a este tema , para poder pensar en el futuro

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    1. Coincido contigo plenamente en ambas cosas. Creo que para poder pensar en el futuro, a quienes nos tendrían que pedir perdón, demócratas que fallaron y guerrilleros asesinos, es a los que en 1973 éramos niños y padecimos una dictadura que nos dejó sin poder leer tantas cosas. Al igual que los manoseos que hacían con nosotros en los tribunales examinatorios, donde perdías y no tenías derecho al pataleo si te corregían mal el examen. Por la niñez y adolescencia sin la Marcha 25 como anunciando desgracia. Y a los niños y adolescentes actuales, por mentirles en las clases de historia reciente, cuando la documentación está al alcance de cualquiera. Un chico de 18 años que conocí y que ahora tiene 20, creía que el presidente (con minúscula y sin señor)era decente cuando es un cobarde asesiño. Hoy se le pagan miles de dólares a Macarena Gelman por una Ausente. Porque así está su madre, según el código civil: ni viva ni muerta. No hay rastros de su cuerpo ni tampoco señales de que esté viva. Pero como Gelman, como Montonero puso a través de su hijo el dinero de ellos en Suiza, necesitan un familiar para poder sacarlo. No hay dinero para que niños y jóvenes tomen sus clases en sitios dignos y adecuados, pero para esa señorita sí. Tampoco hay dinero para la familia de Pascasio Báez. Mientras no asuman que la dictadura fue traida por la guerrilla, que no empezó en el 68, sino el 27/6/1973 con el Golpe de Estado, MIENTEN. Y donde hay una mentira de por medio, no hay perdón posible. Saludos y excelente el artículo.

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    2. De todo tipo y color en la viña del Señor, feliz de tener hoy democracia y ver y leer otras visiones opuestas del mundo como ésta.
      Feliz tambien de poder disentir totalmente con la señora que le llama a los desaparecidos ausentes, y feliz de saber que este tipo de opiniones lo único que fomenta es un alejamiento total de la simpatia popular, mas allá que esta claro que éste no era su cometido. Esta bueno tratar de conocer una familia que en verdad tenga un "ausente" o le hayan "robado" su identidad y preguntar que es lo que sienten aun. Despues preocupese de cuanto dinero se gasta en tal o cual, por lo que dijo la prensa los Gelman donaron todo.

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    3. Discrepo bastante con el planteo de LH, pero lo leí con mucho interés por estar redactado, fundamentado y sustentado por la honestidad intelectual de aportar una visión (SU visión) a un debate constructivo. Pero lo que usted acaba de hacer, "señora", usando el dolor de una hija, robada cuando bebé, que no sabe donde tiraron como basura los huesos de su madre, hablar con esa crueldad de la AUSENTE... es una bajeza que lamentablemente muchos albergan en su espíritu pero que pocos se atreven a exhibir con tanta impudicia. Ojalá no tenga nunca un ausente en su vida, y que el destino nos libre de personas como usted en cualquier tipo de circunstancia en la que tuviera poder de decisión sobre otras vidas. Le tengo una lástima infinita.

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    4. Me parece muy bueno el planteo de Haberkorn, muy atinado. Lo que uno esperaría sucediera, pero...
      En cuanto al comentario de Mónica, se descalifica solo

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    5. Me permito dar el beneficio de la duda a la teoria de que primero fue la guerrilla y luego la dictadura porque seria como debatir la teoria " del huevo y la gallina " , tambien creo que es muy factible que aunque todos dijeran la mas absoluta verdad , siempre , TODO hecho tiene 2 versiones, segun como se mire. Y siempre es bueno tratar de escuchar las dos para poder ser un poco mas oibjetivo en la apreciacion. Lo que si no podemos poner en dudas es que equivocados o con razon , sinceros por completo o solo a medias, los tupas , especialmente los rehenes, pagaron sus culpas y responsabilidades con creces y los del otro bando no pagaron NADA. Se agarraron a la ley de Caducidad , y a cuanto elemento pudieron para justificarse. Yo soy hija de un exilado a la que se le privo de ver el proceso y se tuvo que conformar con "armar las historia desde afuera, con todos los testimonios , verdaderos o no de todas las partes. pero en buena ley debo decir que me salve de ser la hija de un desaparecido o de ser yo misma una ( ausente???) gracias a la buena fe de un coronel . Y no uno cualquiera , sino de los que tenian " la sarten por el mango" . Nunca sabremos con certeza por qu'e lo hizo ya que no medio palabra , solo lo hizo. Y siento que hoy no puedo escribir su nombre publicamente por puro respeto a esa accion , aunque haya cometido otras en direccion opuesta. Si creo que hay que tratar de escuchar siempre dos o mas versiones , y antes de calificar gente que , por las razones que sea, cuentan una sola , tenemos que revisarnos de donde sacamos las teorias. Y como a veces nos las inventamos. A estas alturas de mi vida abogo y lucho mas por un mundo equilibrado y objetivo que por uno libre, porque me cuesta mucho entender donde comienza mi libertad y termina la del de al lado o al reves.

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  5. Muy bueno y muy bien tratado. Hay cantidad de publicaciones de ambos bandos que deberian leerse para asi poder sacar conclusiones para nada ligeras. Que hay que pedir perdon es cierto, por todos los involucrados para poder asi seguir adelante con un Uruguay que hace 35 años que sigue estancado.

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  6. Clarito el artículo, lo comparto totalmente, y hay mucho más para contar y analizar.
    Daniel A Garcia

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  7. Este es un excelente articulo. Muy bien escrito y ponderado. Solo agregare una observación, ninguna guerra civil cierra sus heridas jamas. Tal vez porque los dos bandos continúan viviendo juntos, y nadie puede olvidar y los odios pasan de generación en generación como si cada generación agregara una perla al collar cuyas perlas están hechas de odio.

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  8. Hola, qué pensas del libro "Agonía de una Democracia" de JMSanguinetti? Yo lo leí y relata una historia que realmente demuestra la culpabilidad del MLN en todo esto.
    Gracias

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  9. Te felicito, Leo. Espero que de tanto ir el cántaro a la fuente, algún día se rompa. Gracias por decir lo que debe ser dicho.

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  10. Buen articulo, mira de frente y sin concesiones, que pena para nuestro pais, tan poquititos Haberkorn, y tantos Fassano.
    Pero hay que atender la advertencia con la cual termina la nota, es inquietante, es terrible.
    Durruti

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  11. Excelente nota. Sòlo, siempre me queda la pregunta: "llega a dònde debe llegar?" "cambia o ayuda a cambiar?". Sinceramente, veo y leo, las coincidiencias, las congratulaciones entre quienes estamos de acuerdo, (no sòlo en este blog) y si, eso està bueno, pero...y què màs?????

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  12. Que bueno seria que Leonardo fuese el moderador del panel que propuso Rodriguez Larreta

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  13. porq no se pone todo lo q dijo huidobro!! es mucho mas q eso. en parte estan bien las conclusiones, y en parte me parece que el autor toma lo que quiere para decir lo que quiere. periodismo impune, digamos.

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  14. Excelente, espero que sea leída.

    Tampoco hay que olvidar al propio pueblo oriental, cuando se lo convocó por cadena a defender las instituciones simplemente no fue, solo estaban 3 o cuatro políticos (ninguno del actual FA) con excepción de Astori en un VW a dos cuadras.

    Eduardo

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  15. Felicitaciones por tu sensatez y valentía.

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  16. Magnífico artículo que comparto totalmente. Yo fui uno de los muchísimos uruguayos que nos quedamos, vivimos todo el horroroso tiempo de la dictadura, y sobrevivimos. Nadie nos premió con empleitos públicos, ni con sub secretarías ni con ministerios. No nos quedamos para recibir ningún premio. Nos quedamos porque este era nuestro lugar, y desde el mismo hicimos lo que pudimos. Caceroleábamos a oscuras, y nos encontramos a leer el manifiesto leído por Alberto Candeau en el Parque Batlle. Y ahora tantos años después tenemos que ver que mamarrachos de personas como este triste y patético ser humano (?)que todavía tiene pendiente una oscura investigación sobre una empresa de limpieza fantasma que regenteaba su esposa, que despotrique y hable estupideces y mienta abiertamente sobre como fue la historia. Por suerte todavía quedamos mucho que sí nos acordamos. Felicitaciones por su artículo.

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  17. Es una tónica de nuestro país el no asumir la responsabilidad por los actos. No solo es un tema de los políticos, se da hasta en las oficinas públicas, en el ómnibus, en la calle, en cualquier parte. Siempre la culpa la tiene otro.

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  18. Solo un detalle, no es tan surrealista el planteo de Buñuel.
    De hecho...así se resolvió el asunto en Rwanda, después de la masacre. En ese país, tienen una costumbre tribal que consiste en que el culpable de un crimen lo confiese en detalles públicamente. Y después se vá a su casa, lo importante es que todos se vean las caras, y haya un acto de responsabilidad.
    Así se hizo, manifestaciones públicas de quienes cometieron homicidios en el conocido genocidio, incluso existe un film sobre el asunto, no recuerdo el nombre ahora.
    El punto es que para eso se necesita coraje y grandeza...y acá nadie lo tiene. Así que los fantasmas del pasado seguirán dando vueltas, y volviendo de vez en cuando a espantarnos, pues en verdad no hay disposición para solucionar nada, todo se reduce a una pulseada de poder, el que ostente el poder...ejerce la autoridad y presión sobre el "bando" contrario. Tan viejo y primitivo como el hacha de piedra, pero así seguimos.

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  19. Hola Leo:

    ¡Qué buen artículo! Lástima que tengas mejor periodismo para ofrecer que el que los medios tradicionales tienen el valor de publicar.

    René Fuentes

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  20. Incuestionable. Ayer mismo la hermana de Topolanski sostenía la falta de un ejercicio crítico en el propio MLN, lo cual si bien es comprensible por las características de la época, pleno proceso de reinstitucionalización democrática y con la "persecuta" propia de la cárcel, exilio y clandestinidad, resulta inadmisible casi 30 años después.
    Ni que hablar de la responsabilidad de los Partidos, los cuales con su accionar infantil ignoraron todas las señales y los avisos y, no contentos con generar las "condiciones objetivas" proporcionaron en algunos casos la mano de obra civil para intentar legitimar de alguna forma a la dictadura.
    Lo peor es que nadie parece haber aprendido algo y en materia de balances todo hace recordar a la clásica excusa infantil del "él empezó primero"

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  21. Que saña tenes con la Universidad. Se ve que te molesta el pensamiento crítico, independiente y de izquierda que varios universitarios profesan. Ya qué sos un avezado periodista ¿qué fuente tenés para demostrar que la Universidad resolvió en sus espacios de conducción que la dictadura empezó en 1968? ¿La foto de una gigantografía de una actividad de un equipo docente que convocó a reconstruir la memoria de un período caracterizado por el terrorismo de Estado? Que empezó en 1968 o antes ¿de cuándo es el escuadrón de la muerte? ¿Cuándo asesinaron a Liber Arce, Susana Pintos, Íbero Gutiérrez, etc.? Pero que a tu rigurosidad periodística se le escapan algunas tortugas...
    Gabriel

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  22. Qué lástima Gabriel que tu "rigurosidad" ni siquiera dé para firmar con nombre y apellido verdaderos tus comentarios.
    La nota deja bien en claro que no olvido al Escuadrón de la Muerte, y cuál es mi opinión sobre sus actos. Supongo que para poder sostener tus maniqueos encuadres te hubiera gustado otra cosa. Lo siento.
    En cuanto a la dictadura, no empezó en 1968. Todos lo sabemos. Pero a algunos les sirve adelantar la fecha para justificar sus actos. Ya van a adelantar la fecha a 1963. Solo hay que esperar.

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  23. Gabriel Oyhantcabal10 de abril de 2012, 18:33

    Lo que no dejas claro es porque esa saña gratuita con la Universidad, sólo te falto invitarla a tu "mesa del perdón". Saludos (con nombre de verdad y apellido, que no quitan ni aportan al argumento)

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  24. Gabriel: El nombre permite que ahora se pueda dialogar entre dos personas.
    Ni saña ni gratuita.
    No tengo ninguna saña contra la Universidad de la República, que hace cosas muy valiosas en muchos y muy diversos ámbitos (y se equivoca en algunas cosas, como todas las instituciones).
    El asunto es bien puntual: el cartel.
    Y no es gratuito: la confusión de las fechas tiene que ver con el reparto de responsabilidades del que habla la nota. Y desde mi punto de vista no es un asunto menor.

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